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miércoles, 13 de junio de 2012

LA LANGOSTA AZUL


Las cosas están cambiando. Y rápidamente. Muy rápidamente. La crisis ha despertado a un monstruo psicológico del que no podemos escapar. ¿Felicidad?. Suena a pijo. Confórmate con seguir trabajando. En Nueva Escocia ha aparecido una langosta azul, y según parece, ya apareció otra hace cuarenta y cinco años. Me comería una langosta, aunque fuera azul. La felicidad se me ha tornado como un broma macabra. Hablar de ella me parece una frivolidad, pero supongo que tiene lo suyo ser frívolo. Si el Marqués de Sade levantara la cabeza no sé si le caería a pedazo su cinismo sexual. El Kama Sutra ha terminado siendo un conjunto de panfletadas pornos que apenas sirve para ruborizarse. Y pensar que era un libro lleno de filosofía. Los tiempos cambian y todo se desvirtua. Los motores diésel son cancerígenos, pero ahora, cuando está casi está tan caro que la gasolina. Vaya puta mierda. No pasa un día en el que mi educación choque con el futuro, y no puedo hacer nada, sino adaptarme. Es la única posibilidad para no terminar en una jaula como si fuera un mono de feria. Cómo ha cambiado este blog, tan ingenuo a veces, y otras no tanto. Pero ahora pienso si ponerle el nombre de este post. Tengo la sensación de que la felicidad como búsqueda ha terminado, pero no quiero admitirlo. El mundo es una mierda, y el ser humano, lo más podrido de todo. No se lo tomen a modo personal, es una generalidad tipo tópico, de esas que se dicen para especificar cualidades que no están en todas las personas pero que encajan y destacan como etiqueta. El Flamenco me aburre un poco, pero no hay guiri que me diga ¡ España, Olé!¡Toros!... ¡Vagos! Y Europa se ha levantado a costa nuestra, igual que España a costa de los pobrecitos inmigrantes que llegaron hace unos años. Y ahora, vete por favor, que ya no me sirves, como hicieron con los nuestros. Porque ahora nos quieren cualificados, para barrer, cocinar y fregar platos, pero, ojo, cualificados. Quieren médicos, enfermeros, ingenieros, etc... y nosotros los enseñamos, y ellos se llevan la gloria. Rescatan a países para devorarlos, y a nosotros, también nos tocó la china.  Ah, perdón, que no es un rescate, es una intervención en toda regla, camuflada, pero intervención. Y encima, hay que aprender alemán, por ahora, y chino para dentro de unos años, porque no les basta con el inglés. Con lo torpes que somos con eso de los idiomas.

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